Capacitación y racionalidad en el uso de producto, el futuro en los cuidados post cosecha.

Entrevista al Ing. Horacio Bernal

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Hablamos con Horacio Bernal, Ingeniero Agrónomo especializado en Fruticultura con más de 30 años de trabajo en el rubro.

 

Consultado sobre las actividades de postcosecha en el establecimiento de producción se enfocó en hablar en sustentabilidad y nos contó que: “no hay nada demasiado novedoso, más bien para que la producción sea sustentable y continua en el tiempo, hay que hacer las labores culturales adecuadas, cuando termina la cosecha, nos referimos al cuidado de los últimos riegos, deben ser cuidadas las aplicaciones de nutrientes dejando a las yemas con un buen estado nutricional para la próxima temporada. Una yema que termina en buenas condiciones va a estar preparada para afrontar desde el frío de las heladas invernales a una buena floración. Los nutrientes básicos son nitrógeno, fósforo y potasio y luego micronutrientes en función de las demandas puntuales de algunas cuestiones que podrían haber notado durante la temporada, de sensibilidad varietales: algunas manzanas son más sensibles a las deficiencias de zinc que otras. La aplicación de zinc para esos varietales son importantes. Algunas deficiencias de otros elementos menores como boro. Entonces así se puede preparar un programa de aplicación de nutrientes en postcosecha.”

 

El ingeniero fue enfático en distintos momentos de la entrevista al hablar de capacitación para el personal. El uso adecuado de la maquinaria es fundamental para la debida aplicación de las labores y es probablemente donde más se producen fallas. Eso sigue siendo una asignatura pendiente en el Alto Valle.

 

Las cuestiones relativas a capacitación tienen muchos aspectos de impacto: seguridad e higiene, siniestralidad, pero también impacta en la trazabilidad de producto y cumplimiento de buenas prácticas.

 

Hablamos también de impacto ambiental. El Ing. Bernal nos cuenta que el mismo es cada vez menor porque los productos son cada vez más específicos, pero una aplicación realizada del modo correcto tiene un muy bajo impacto. Nos da el ejemplo de aplicaciones de control de plagas con maquinaria debidamente controlada y calibrada y del triple lavado de envases vacíos. Esta práctica es exigida por organismos de control locales y solicitado también para las  certificadoras de normas de calidad internacional. Se realiza, pero no siempre de la debida forma. Volvemos al tema de capacitación, que es clave para la correcta implementación. Tareas realizadas del modo correcto, por personal capacitado, traen como resultado mejoras sensibles tanto en lo económico, por sus resultados, como en lo ambiental, cuidando y respetando nuestro medio, reflejado en sustentabilidad.